La anorexia no solo se trata de un
trastorno de la conducta alimentaria que se da en la adolescencia y en la edad
adulta, sino que también puede darse en edades tempranas incluso en bebés.
Estos últimos, no tienen por qué estar estrictamente vinculados con la imagen
personal e ideales estéticos.
Anorexia precoz
sábado, 18 de abril de 2015
Definición y aclaraciones del concepto
Según la Clasificación Diagnóstica de
Enfermedades Mentales y Enfermedades del Desarrollo de la Infancia Temprana, la
anorexia infantil es un trastorno de la alimentación en la infancia y niñez
temprana que se caracteriza por la negación del niño a comer una cantidad
adecuada de alimento o inapetencia por al menos un mes.
La anorexia infantil no se trata de igual manera que la anorexia nerviosa propia de la adolescencia, ahora bien, hay que atender a la falta de apetito de estos niños para evitar que desarrollen problemas en un futuro.
La anorexia infantil no se trata de igual manera que la anorexia nerviosa propia de la adolescencia, ahora bien, hay que atender a la falta de apetito de estos niños para evitar que desarrollen problemas en un futuro.
¿Cuáles son las causas?
De acuerdo con Eva María Trujillo, especialista en trastornos de conducta alimentaria, son varios los motivos por los cuales el niño tiene dificultades a la hora de manejar el alimento en la boca. Pueden ser alteraciones musculares, hipersensibilidad a texturas, como ocurre en el autismo, una aversión a un vómito incontrolable por enfermedades gastrointestinales, por sufrir incidentes de atragantamiento o incluso por la ansiedad materna, siendo necesario estudiar el rol de los padres, la relación con sus hijos y todo lo referido al cuidado infantil en la regulación de alimentos y los afectos.
Algunos estudios se mantienen en que del 16% al 30% de los problemas de alimentación infantil tienen su base en causas orgánicas, y un 80% de los casos tienen un componente conductual. Y es que en la infancia las alteraciones de la alimentación, generalmente no se relacionan con la preocupación por el peso o la figura, a diferencia de la anorexia adulta o adolescente.
Ahora bien, la anorexia infantil puede evolucionar en un trastorno mayor si no se corrige a tiempo. Según la especialista Trujillo, puede provocar no solo el desarrollo de la anorexia en la adolescencia sino también puede que tengan complicaciones como la incapacidad para alcanzar el desarrollo puberal, pérdida de estatura,falta de desarrollo cerebral, osteoporosis, problemas digestivos y cardiacos.
Bellefeuille en su publicación del acta pediátrica española coincide con Trujillo en que la raíz de la anorexia infantil se encuentra en problemas médicos o sensoriomotores no identificados que convierten el alimentarse en algo difícil y en ocasiones doloroso. Estos problemas pueden estar relacionados con la respiración, con el sistema digestivo, nutritivos, problemas en el nivel de desarrollo, en las habilidades sensoriomotoras, etc. En un principio los términos “rechazo a alimentarse” y “selectividad alimentaria” parecen implicar un comportamiento voluntario pero esa idea se ha dejar atrás, pues esa conducta no es sino una respuesta del niño para evitar esa situación que le resulta desagradable.
¿Cómo podemos darnos cuenta?
La historia natural de la anorexia infantil
se extiende hasta los 8 años y, aunque en la mayoría de los niños la situación
tiende a mejorar, el 10 % de ellos llega a sufrir malnutrición moderada hasta
la adolescencia. Para hacernos una idea, entre un 25% y 45% de los niños con un
desarrollo normal y hasta un 80% de los niños con retraso en el desarrollo
padecen algún tipo de problema alimentario. Por esta razón, sería ideal ver los
síntomas cuanto antes para tomar medidas al respecto.
La directora médica de Comenzar de Nuevo advierte
que los síntomas pueden surgir desde el momento en el que el niño rara vez dice
que tiene hambre, no se interesa por la comida ni por comer, prefiere jugar que
comer y además, presenta una deficiencia de crecimiento. Normalmente la
aparición de esa negativa a comer ocurre entre los 6 meses y 3 años. Otros
síntomas son comer sustancias no nutritivas, regurgitar comida parcialmente
digerida o ya tragada y volver a masticarla después.
También están los trastornos relacionados
con evitar la comida o restringir la ingesta, como hemos comentado
anteriormente, los términos “rechazo a alimentarse” y “selectividad
alimentaria”. Por un lado, el
rechazo a alimentarse se caracteriza por que el niño se niegue a comer todos o
la mayor parte de alimentos. Así, un niño puede ser muy selectivo con el color,
el olor o la textura del alimento, o desarrollar fuertes preferencias por
marcas comerciales concretas .
Por otro
lado, la selectividad alimentaria se caracteriza por la ingesta de una variedad
limitada de alimentos y el rechazo de la mayoría de los nuevos nutrientes. Cuando
estos problemas perduran, los niños corren el riesgo de presentar deficiencias
nutricionales.
Atención a la anorexia
La alimentación forzada y la reintroducción de alimentos que han sido
escupidos han demostrado que han sido eficaces para la posterior aceptación de
alimentos. No obstante, los enfoques conductuales no consideran los factores
fisiológicos que causan el rechazo a la comida, tampoco tienen en cuenta los
efectos secundarios emocionales o los efectos de estrés. A pesar de que estén
menos documentados, los programas terapéuticos multidisciplinarios que valoran
la aceptabilidad del tratamiento y los factores subyacentes al rechazo, han
demostrado ser eficaces para mejora el proceso de alimentación.
Asimismo,
sería erróneo pensar que es pronto para implicar a un equipo rehabilitador en
el que tomasen parte logopedas, psicólogos, nutricionistas y otros
profesionales. No por el simple hecho de ser un bebé se ha de atrasar el
tratamiento, pues existen muchas técnicas y estrategias sensoriomotoras para
aplicárselas. De la misma manera, educar a la familia en la importancia de
mantener una actitud tranquila y positiva alrededor de las comidas es
primordial.
A continuación os dejamos un vídeo que deja claro que es un
error no actuar pensando que son demasiado pequeños. En este vídeo aparece una
niña de 8 años que es anoréxica y que no sabe explicar las causas de su
enfermedad:
Conclusiones
Para atender de la
forma mas adecuada posible a un niño que padece un trastorno de la conducta
alimentaria, es de vital ayuda determinar los antecedentes médicos del niño, su
comportamiento, la etapa de desarrollo en la que de encuentra y las
experiencias que ha vivido a lo largo de su vida. Es importante tener en cuenta
estos factores por que una alteración en uno de ellos puede provocar el
problema alimentario.
Para
ello, es necesario tratar a estos niños desde el ámbito pediatríatico,
nutritivo, psicológico, etc. Por consiguiente, una estrecha colaboración y
coordinación entre los profesionales y la familia es algo estrictamente
necesario.
Bellefeuille, I. (2014). El rechazo a alimentarse y la
selectividad alimentaria en el niño menor de 3 años: una compleja. Acta Pediátrica
Española(5), 92-97.
Torres, M. F. (2014). ¿Quisquilloso para comer? El Norte,
16.
INCLÚYEME “dispositivo Terapéutico” (2014). Un caso de
anorexia infantil. Recuperado el 17 de abril de 2015, de https://www.youtube.com/watch?v=5OPj25K08A8
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